martes, 31 de enero de 2017

Locura.

Tenía once años la primera vez que me llamaron loca, me llamaron así porque mis manos temblaban sin razón, no podía leer, no podía comer, no dormía, no quería salir al recreo y los días nublados me daban miedo. Cuando estos cambios se hicieron demasiado evidentes entonces mis amigas me llamaron loca.

Mi locura solo paso así de la nada una noche que no pude dormir de tanto pensar, pensé mil cosas que nunca antes e imagine mil cosas que nunca antes me asuste y mi vida se llenó de miedos.

Aunque sinceramente, ahora que lo pienso mi locura fue lo mejor que me pudo haber pasado, en el malestar del día tuve que buscar que era lo que me hacía sentir bien, que era lo que me hacía feliz, que me brindaba calma.

Autor anónimo.

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