Cada año tenemos la oportunidad de escribir una carta a
los Reyes Magos y pedir lo que deseamos. Cuando eres niño pides un juguete que
ves en televisión, en algún centro comercial, con algún vecino o amigo. Es muy
esperado el día en que llegarán los Reyes Magos con lo que se pidió y nos
alegra tanto que lo que pedimos llegue en forma puntual y tal cual lo pedimos.
¿Por qué los niños son así al momento de escribir lo que quieren?, por ejemplo,
“Quiero una Barby, pero que sea la Barby enferma y que tenga el kit completo
para curar a los enfermos, la vi en la televisión con Chabelo”. Y si no llega
se crea una pequeña desilusión. ¿Y los mayores? ¿si escribiéramos una carta que
pediríamos?
Estando un día en el
hospital en una revisión ocular, me pregunta la enfermera - ¿vino por ti tu
novio?- y le respondo – No, no tengo novio - ¿Cómo? ¿Por qué? (con asombro). El
mismo asombro en mi causaron esas dos preguntas. – Mira si no tienes novio es
porque no lo has pedido bien-. Mi cara no la poda ver pero lo más seguro es que
seguía en asombro. – Me explico- continuo la enfermera, - la mayoría de la
gente siempre pedimos que nos llegue un novio, ¿y qué más?, pues un novio y ya,
¿y qué más?, pues un novio con dinero, alto, guapo y con buenos sentimientos y
ya. Y cuando llega un hombre alto pero muy flaco, guapo pero no para ti, con
buenos sentimientos pero te hostiga; viene una pequeña desilusión como el niño
cuando no le llega su juguete. ¿Qué pasa entonces? Pues que no sabemos o que
queremos o como pedir y comunicarnos con Dios o al universo o incluso con
nosotros mismos para pedirlo. ¿Por qué?, es un pregunta que tiene muchas
vertientes pero podemos empezar por que quiero dar y a quien se lo voy a dar,
conocernos nosotros mismos para poder hacer bien la carta
a los Reyes Magos y los Reyes Magos nos traigan lo que pedimos, porque por eso
no te traen lo que pides.
MAYRA.
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